Archibaldo y su papá contemplan las golondrinas que vuelan hacia tierras lejanas. Ese viaje genera en el niño muchas preguntas que el padre contestará con sensatez, ternura y paciencia, reasegurándolo en esa difícil y hermosa travesía que es el crecimiento.
El cuento se apoya en ese vínculo fundamental que se debe construir entre un padre y su hijo. Ambos comienzan un diálogo filosófico, íntimo, sencillo pero profundo, en el cual todas las dudas, los interrogantes, los temores, las angustias del pequeño se colman y se calman con cada respuesta de su papá. Respuestas que salen de la experiencia y, especialmente, del amor.
Una narración clara y fresca, con ese ritmo repetitivo que seduce a los más pequeños, acompañado de delicadas ilustraciones.